¿En la enseñanza del ajedrez es relevante el conocimiento de su origen? La hipótesis Egipcia (II)

Por Dr. Uvencio Blanco Hernández



En una anterior entrega habíamos hablado de la hipótesis india, referida al probable origen del ajedrez. En esta oportunidad desarrollaremos una pequeña síntesis de lo que entendemos por hipótesis egipcia.

Efectivamente, una segunda hipótesis indica que el origen del juego de ajedrez se encuentra en Egipto y pudiera remontarse a más de 1.500 años antes de nuestra era. Esta afirmación no es aventurada, ya que precisamente Egipto es la única región del mundo donde existe la mayor cantidad de imágenes y esculturas de madera en estrecha relación con el tablero de ajedrez.

En este sentido, el investigador español Joaquín Pérez de Arriaga (Bilbao, 1932), refiere que José Brunet i Bellet en su libro “El Ajedrez: investigación sobre su origen” (Barcelona – España, 1890), nos legó una interesante obra dedicada a conocer el origen del ajedrez.

En este libro Brunet i Bellet desarrolló y documentó la hipótesis de que el ajedrez tuvo su origen en Egipto. Su brillante y extensa exposición, apoyada por las distintas pruebas de las que dispuso, no dejaba lugar a dudas. Como es natural, las siguientes consideraciones son deudoras de lo expuesto por este autor y se ha contado con algunos datos de nuevos hallazgos arqueológicos, históricos o cronológicos que coadyuvan a la coherencia de su presunción.

Señala Pérez Arriaga que en el caso de Egipto, los restos arqueológicos que ahora tenemos a nuestra disposición, nos obligan a considerar su antigüedad desde las primeras dinastías, hacia el año 3.000 a.C.; ¡hace 50 siglos!, hasta el momento en que tiene lugar la invasión musulmana; esto es en torno al año 640 en el que los juegos que podemos llamar preajedrez serán una importante aportación.

Cuando se habla del preajedrez egipcio, no hay que olvidar que existían numerosas posibilidades, según nos demuestran los restos arqueológicos disponibles con tableros cuadrados de número de casillas distintas, rectangulares, redondos u otras formas irregulares y –posiblemente- también con distintas reglas de juego. Ese es el patrimonio de juegos de tablero que los egipcios transmitieron a los musulmanes y que éstos organizaron en un conjunto de juegos que posteriormente incorporaron a su cultura.

Por ejemplo, el panel de la tumba de Hezyre en Saqqara es el resto arqueológico más antiguo que se conserva relacionado con un posible juego de tablero, ya que puede verse al difunto ante un tablero, con una especie de piezas altas, con un rival del más allá que el artista no se atreve a representar; tal y como sucederá en las pinturas de las tumbas en siglos posteriores; por ejemplo la de Nefertari.

Pérez Arriaga nos informa que Hezyre era un funcionario de alto rango y murió gobernando el faraón Zóser (–2.667 a –2.648) de la Dinastía III (–2.686 a –2.613); y la tumba puede fecharse hacia el año 2.650 a.C.; lo que nos permite suponer que ese tipo de juegos de tablero con piezas altas ya se practicaban durante las primeras dinastías, hacia el año 3.000 a.C.

Además coincide con Brunet i Bellet quien supone que los griegos y romanos aprendieron a jugar al ajedrez en Egipto, en el ejercicio de su dominio en este país durante tres siglos; mucho antes de la llegada de los árabes. Su argumento se basa en piezas y tableros pintados dentro de las cajas de momias en las tumbas de los faraones, en una serie de monumentos antiguos egipcios y columnas. Considera también que entre 3000 y 3500 años a.C. este juego se generalizó en gran medida en Egipto.

En ese mismo sentido Lafora (1960) añade que entre los griegos, Platón sostuvo que el juego de ajedrez fue inventado por el dios egipcio Thot. Esto se explica como consecuencia de la probabilidad de haber adquirido el conocimiento del juego por los griegos de su tiempo, en particular por aquellos que viajaron por Asia Menor y Asiria, regiones en las que los griegos mantenían estrecha relación con Egipto.

Siendo así, es probable que los griegos aprendieran de los asirios y después de los romanos. Más tarde, hacia los siglos II y III, los egipcios llevaron el juego de ajedrez a la India y China y posteriormente, lo extendieron a través de algunas rutas comerciales.

Por estas consideraciones, cuando se habla del preajedrez (o, protoajedrez) en Egipto, hay que recordar la reflexión de José Ortega y Gasset en El Espectador: “nosotros, en cuanto jugadores de ajedrez, somos el futuro de Egipto”.

Por: Dr. Uvencio Blanco Hernández (VEN). Consejero. Comisión EDU FIDE. Editor Página Web Chess In Education FIDE

Fuente: “El ajedrez, patrimonio cultural de la humanidad” (Blanco, U. 2019).

Imagen de entrada: Probable protoajedrez egipcio